Con este título, el periodista Rodrigo Marinas signa un artículo en El País donde, acompañado por Miquel Palau, enólogo de la bodega, repasa los orígenes y la elaboración de este vino, Abadal Arboset.
En palabras del propio autor, el alma de la bodega Abadal es conectar con las raíces de una región, el Bages, que fue potencia vinícola a finales del siglo XIX. Y a lo largo del texto narra la elaboración artesanal de este vino, elaborado en una tina de piedra seca en medio de la viña de Arboset -con cepas de unos 80 años de edad-, y a partir de un cupaje de 10 variedades autóctonas (principalmente Picapoll, Mandó y Sumoll). Según Miquel Palau, un vino elaborado con la esencia de los vinos de antes pero con identidad propia, bajo un método de elaboración ancestral que se recupera por el valor que aporta de cara a futuro.
El autor destaca también el bosque del Bages como un elemento diferenciador de los vinos Abadal, una tierra que aporta un toque balsámico único, en un terreno de arcilla y piedra calcárea que ayuda a aprovechar cada gota de agua en referencia al cambio climático. Así mismo, repasa el reconocimiento conseguido por la variedad Mandó y la reivindicación histórica de la variedad Picapoll, y los 800 años de tradición vinícola en la masía familiar donde se asienta la bodega -la Masía Roqueta- en Santa María d’Horta d’Avinyó.